cierre contable y fiscal

Cierre contable y fiscal: claves para empresas

Cierre contable y fiscal: cuestiones clave a revisar

El cierre del ejercicio no es solo una obligación formal. Para muchos, el cierre contable y fiscal de la empresa es el momento en el que afloran errores acumulados durante el año, o incluso de ejercicios anteriores, que pueden tener un impacto directo en el Impuesto sobre Sociedades.

Una contabilidad aparentemente correcta puede esconder riesgos fiscales si no se revisan ciertos aspectos. Por eso, el cierre del ejercicio debe abordarse no solo desde un punto de vista contable, sino también con una visión fiscal y estratégica.

1. Aspectos básicos del cierre contable

Antes de entrar en cuestiones técnicas o fiscales, cualquier empresa debería asegurarse de que el cierre parte de una base contable sólida y correcta. En esta fase debemos verificar que:

  • Los bancos están correctamente conciliados y las deudas y créditos tienen saldos correctos. 
  • Los saldos de clientes y proveedores reflejan la realidad
  • No hay nada pendiente de contabilizar: facturas, otros gastos, cobros o pagos mal imputados…   
Es habitual encontrar saldos antiguos, partidas arrastradas sin revisar o descuadres que se han ido acumulando durante el ejercicio. Detectarlos antes del cierre permite corregirlos a tiempo y evita que distorsionen el resultado del ejercicio

2. Del cierre contable al cierre fiscal: preparar el ejercicio para el Impuesto sobre Sociedades

Una vez revisados los aspectos básicos y comprobado que todo está correcto desde el punto de vista contable, podemos comenzar con el cierre fiscal. Se trata de dejar el ejercicio preparado para una correcta liquidación del Impuesto sobre Sociedades.

Es en este momento cuando conviene analizar cuestiones técnicas que, no solemos revisar en el día a día contable, y tienen un impacto directo en la liquidación del impuesto.

Actividad económica, alquiler de inmuebles y entidades patrimoniales

Para muchas empresas, especialmente en zonas como Estepona y Marbella, donde abundan sociedades inmobiliarias y patrimoniales que poseen inmuebles, este sería uno de los puntos clave a revisar. Debemos verificar si se desarrolla realmente una actividad económica, especialmente en el caso de sociedades dedicadas al alquiler de inmuebles.

La correcta calificación afecta directamente a:

  • La consideración de la entidad como patrimonial o no. 
  • El poder aplicar determinados incentivos fiscales
  • El tratamiento fiscal de dividendos, pérdidas y transmisiones de participaciones

En conclusión, analizar si la estructura de la sociedad tiene los medios materiales y humanos requeridos y ejerce una actividad económica cumpliendo todos los requisitos, para anticipar posibles contingencias fiscales.

Cancelación de deudas prescritas y depuración de saldos ficticios

En muchas contabilidades aparecen saldos que ya no responden a la realidad: deudas antiguas, créditos incobrables o activos y pasivos no actualizados. 

Este el momento adecuado para:

  • Analizar la cancelación contable de deudas prescritas
  • Depurar activos y pasivos que ya no existan
  • Evaluar el impacto fiscal de estas regularizaciones

Mantener estos saldos sin revisar distorsiona el balance y puede generar problemas fiscales en el futuro.

Cuentas corrientes con socios y partidas pendientes de aplicación

Las cuentas con socios y las partidas pendientes de aplicación son uno de los focos clásicos de riesgo fiscal. Mantener saldos elevados o durante mucho tiempo pueden dar lugar a:

  • Recalificaciones como dividendos no repartidos o retribuciones encubiertas
  • Regularizaciones para el socio y/o la sociedad, si la Agencia Tributaria considera que no se ha tributado correctamente por ello. 

Antes del cierre conviene analizar su origen, su justificación y su correcta regularización.

Amortizaciones y deterioros

Por un lado, la amortización contable y la amortización fiscal no siempre coincide. Desde el punto de vista contable, la amortización debe reflejar la depreciación real del activo en función de su vida útil, mientras que fiscalmente se establece coeficientes máximos y períodos mínimos. Esto puede generar la necesidad de hacer ajustes en el impuesto. 

Conviene prestar especial atención a:

  • Que los activos estén correctamente clasificados y en uso.
  • Que no se estén amortizando bienes totalmente amortizados fiscalmente.
  • Que no se hayan aplicado coeficientes superiores a los fiscalmente admitidos.
  • Si existen amortizaciones aceleradas, libertad de amortización o incentivos aplicables por dimensión de empresa o tipo de inversión.

Además, también debemos revisar los deterioros contables de activos y analizar si son fiscalmente deducibles o no. 

Reservas, bases imponibles negativas y otras deducciones

Antes de cerrar el ejercicio conviene analizar:

  • La aplicación de la reserva de capitalización y, en su caso, de la reserva de nivelación. Permiten reducir la base imponible cumpliendo determinados requisitos de mantenimiento del patrimonio y del empleo, lo que puede suponer un ahorro fiscal.
  • La correcta compensación de bases imponibles negativas (BINs), atendiendo a sus límites. 
  • La existencia de deducciones empresariales aplicables: inversiones, I+D+i, producciones cinematográficas y audiovisuales, eficiencia energética…Identificar estas deducciones en el cierre contable permite maximizar los incentivos fiscales disponibles.

Estas decisiones deben tomarse antes del cierre del ejercicio, no cuando ya se está preparando el Impuesto sobre Sociedades. 

Tipos impositivos, novedades normativas y doctrina reciente

Es fundamental revisar qué tipo impositivo del Impuesto sobre Sociedades resulta aplicable a la empresa, ya que no todas tributan al tipo general del 25 %. Por ejemplo: 

  • En determinados supuestos, las entidades de nueva creación pueden aplicar el tipo reducido del 15 % en el primer período impositivo con base imponible positiva y en el siguiente, siempre que no se trate de una mera continuación de una actividad preexistente. Este es un punto especialmente sensible en inspecciones, por lo que conviene analizarlo detenidamente. 
  • Determinadas entidades con un importe neto de la cifra de negocios reducido pueden beneficiarse del tipo del 23 %, siempre que cumplan los requisitos legales y no se encuentren excluidas por la naturaleza de su actividad o estructura.

El cierre contable también es un buen momento para confirmar que la entidad no se encuentra en situaciones que obliguen a aplicar regímenes especiales o limitaciones, como ocurre en entidades patrimoniales.

Cómo trabajamos el cierre contable en nuestra asesoría en Estepona y Marbella

La importancia de llevar la contabilidad al día para cerrar bien el ejercicio

Todos estos aspectos técnicos solo pueden analizarse correctamente si la empresa lleva la contabilidad al díaCuando la contabilidad se actualiza de forma continua:

  • El cierre se prepara con tiempo
  • Se detectan riesgos antes de que sea tarde
  • Se pueden hacer previsiones fiscales realistas
  • Se evitan ajustes improvisados y sorpresas

El cierre deja de ser un trámite y pasa a ser una herramienta de planificación.

 

Desde nuestra asesoría fiscal y contable para empresas de Estepona y Marbella ayudamos a las empresas a llegar al cierre del ejercicio con la contabilidad revisada, ordenada y preparada para una correcta planificación fiscalNuestro enfoque no es cerrar rápido, sino cerrar bien, trabajando durante todo el año para que, llegado el momento del cierre, la empresa pueda:

  • Conocer su resultado con antelación
  • Analizar riesgos y oportunidades
  • Preparar correctamente el Impuesto sobre Sociedades

Si quieres conocer cómo trabajamos, ponte en contacto con nosotros sin compromiso